España pide abandonar el sistema actual de fijación de precios de la electricidad

Por Antonio F. Rodríguez

 El gobierno ha pedido a Bruselas que España pueda abandonar el sistema actual de fijación de precios de la electricidad. A falta de más detalles, la idea parece consistir en la creación de dos mercados diferentes, uno para las tecnologías marginales (las que suelen fijar los precios: térmicas fósiles), y otro para las infra-marginales (renovables y nuclear), siendo el precio final el resultado de ponderar el precio de ambos mercados.

En primer lugar, no entiendo en qué se diferencia esto de un Pay-as-bid. El mayor error de este planteamiento es bastante conocido: consiste en suponer que las empresas seguirán comportándose igual, y que por tanto las pujas seguirán siendo las mismas en ambos mercados. Parece bastante razonable pensar que las empresas en el mercado infra-marginal, que tienen información casi completa (conocen los costes del gas y CO2, y pueden estimar con bastante precisión la demanda y producción en cada momento), pujarían a un precio cercano al que saben que se resolverá el mercado de tecnologías marginales, obteniendo un precio final que no variaría mucho del actual.

Una duda que tengo es si esta propuesta considera a la hidráulica como tecnología marginal o infra-marginal, ya que ha sido la que más horas ha fijado los altos precios de estos meses. Su capacidad de gestión del recurso hace que compita directamente con el gas, por lo que su comportamiento emula bastante bien lo que harían todas las tecnologías infra-marginales en el nuevo sistema.

Si esto se llevase a cabo (algo que parece improbable), todo parece intuir que no se reducirían los precios, pero sí se romperían los incentivos de eficiencia del mercado marginalista, que envía señales muy importantes al mercado: empuja a todos a competir a la baja en precios. El mercado marginalista penaliza a los productores más ineficientes que tienen que ofertar precios mayores porque tienen más costes variables (consumen combustible y emiten CO2), haciendo que se queden fuera. A su vez, los productores que sean más eficientes obtendrán mayor beneficio, haciendo más rentable las inversiones en tecnologías renovables. Así, o te adaptas (a la transición energética) o mueres.

Sin duda, es injusto que la penetración de renovables, que son más limpias y baratas, no se reflejen en un menor precio de la electricidad, por lo que hay que buscar fórmulas a largo plazo para desacoplar el precio del gas y la electricidad. Sin embargo, proponer estos cambios regulatorios, que no parece que puedan resolver el problema de altos precios, no contribuye a la seguridad jurídica necesaria para movilizar las inversiones privadas que hacen falta para la transición energética. Aunque no salga adelante, esta petición ya genera el fantasma del miedo a que un cambio regulatorio adverso a la remuneración de las renovables es posible, pudiendo entorpecer algunas inversiones.

A mi juicio, el gobierno debería ir en la línea de propuestas como la compra conjunta de gas de toda la UE (algo que se ha visto muy efectivo con las vacunas), la mejora de la interconexión con Francia y el fomento de contratos a largo plazo, además de medidas más urgentes como la protección a los más vulnerables. Y sobre todo, no dejarse llevar por promesas cuyo cumplimiento no depende de ti.

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